Declaración de Fe

Declaración de Fe de Young Life

Preámbulo

Nosotros los miembros de la misión Young Life — los fideicomisarios, el personal, los instructores de entrenamientos de Young Life, y los voluntarios — estamos de acuerdo en nuestra afirmación de los siguientes artículos y nuestro propósito central de proclamar el Evangelio de Jesucristo y de presentar a Cristo a los jóvenes de todas partes, y ayudarles a crecer en su fe.

Artículo I

La escritura del Antiguo y Nuevo Testamento, dadas por inspiración divina, son las Palabras de Dios, la autoridad final y suprema en todos los asuntos de fe y conducta.

Artículo II

En las Escrituras, Dios se revela a sí mismo como el único Dios verdadero, Creador de todos. Perfecto en amor y virtuoso en toda manera, éste Dios existe eternamente en la Trinidad de tres personas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

Artículo III

Dios creó al hombre y a la mujer a su imagen para que Él pudiera tener una relación con nosotros. A causa de nuestra desobediencia, estamos separados de Dios y, siendo pecadores, somos incapaces de tener una relación con Dios fuera de su gracia divina.

Artículo IV

El sólo mediador entre Dios y todo ser humano es Jesucristo, nuestro Señor, el Hijo eterno de Dios, el cual compartió y cumplió completamente nuestra humanidad por medio de una vida de perfecta obediencia.

Artículo V

Por su muerte en nuestro lugar, Jesús reveló al amor divino y la justicia divina, quitando nuestros pecados y reconciliándonos con Dios. Como Él resucitó de la muerte y ascendió al cielo, él domina como Señor sobre todo e intercede por nosotros como nuestro Gran Sacerdote.

Artículo VI

El Espíritu Santo, por la proclamación de las buenas nuevas, renueva nuestros corazones, persuadiéndonos a arrepentirnos de nuestros pecados y confesar que Jesús es el Señor. Por el mismo Espíritu, podemos confiar en su misericordia divina, bajo la cual estamos perdonados de todo pecado, justificados por la fe por el trabajo de Cristo nuestro Salvador, adoptados en la familia de Dios como sus hijos y capacitados para vivir en el mundo para que el mundo pueda ver nuestras obras y el Evangelio de la gracia manifestado en nuestra vida, y glorificar a nuestro Padre quien está en el cielo.

Artículo VII

Dios por su Palabra y Espíritu, nos llama a nosotros los pecadores a la comunidad del cuerpo de Cristo. Por eso, él crea la única iglesia santa católica y apostólica, unida por lazos de amor, dotada de los talentos del Espíritu y llamada por Cristo a declarar las buenas nuevas y administrar los sacramentos, continuar el ministerio de la reconciliación, aliviar la necesidad humana y alcanzar justicia social.

Atrículo VIII

El propósito redentor de Dios será cumplido por el regreso de Cristo para resucitar a los muertos, juzgar a todos, y establecer su reinado glorioso. Aquellos separados de Cristo serán eternamente separados de la presencia de Dios, pero los redimidos vivirán y reinarán con Dios para siempre.

Fue revisado en diciembre 2007
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